Creo que, para todos aquellos que hayan trabajado en una
empresa, en el área de ventas, siempre ha sido común ver el conflicto o
enfrentamiento sutil entre marketing y ventas; reforzaba este comportamiento el
hecho de que la función ventas opera físicamente fuera de la circunscripción
del área de marketing. Sin embargo, ventas es una de las “actividades
específicas de marketing”, pues pertenece a la “P” Promoción; y, como es
sabido, la promoción se encarga de las comunicaciones de la empresa con su
entorno.
¿Cómo se implica el
concepto de marketing en la gestión de ventas?
El marketing ya dejó de ser el nombre de un departamento o
una disciplina comercial de estudio. Es hoy una filosofía de negocio que,
involucra a toda la empresa: todos los departamentos o áreas que la conforman
deben actuar de manera que contribuyan al logro de los objetivos comerciales de
la empresa.
El área de marketing, asegura que se han escogido bien los
mercados y los productos que deben ofrecerse. Nos dice que, existe una demanda
atractiva en cuanto a volumen y rentabilidad, y que la empresa es capaz de
obtener. Este es el marco de actuación que marketing le debe dar al área de
ventas, para que ésta no ande a “oscuras”.
¿En qué forma puede
contribuir la función ventas al éxito de la empresa?
Un equipo de ventas se organiza con el único propósito de
lograr los objetivos comerciales que están expresados en un plan de marketing.
Tiene que estar en capacidad de conseguir una porción de la demanda que
marketing se ha encargado de identificar, para convertirla en ingresos
rentables. Ventas, a su vez, nos asegura que posee cierto “sistema de
inteligencia” y un efectivo plan de ventas para lograrlo. En tal sentido,
ventas debe actuar acorde con esta filosofía de negocio: lograr venderle a los
consumidores potenciales para los cuales los productos significan máxima
satisfacción.
¿Cuál es la
responsabilidad del área de ventas dentro de este enfoque de marketing?
Las responsabilidades del área de ventas, en este nuevo
esquema, cada vez son mayores. La venta en sí es un servicio y, como tal,
debería preocuparse más por administrar el proceso que sigue para lograr los
resultados esperados. Su responsabilidad elimina para siempre las excusas
comunes y trilladas en los ejecutivos de viejo cuño: la crisis, la cochina
competencia, los clientes caprichosos, los escasos recursos con los que trabaja,
etc. Se ha demostrado que hay una demanda, entonces, el ejecutivo de ventas
tiene que lograr resultados dentro de las restricciones que le son dadas en
cualquier empresa.
¿Qué relación hay
entre el objetivo comercial y la cuota de ventas exigida?
Como se dijo anteriormente, existe una demanda que la
empresa es capaz de conquistar, y se tiene el producto para lograrlo. La cuota
de ventas no es más que la expresión del objetivo comercial en términos
concretos, para cada vendedor, en su respectivo territorio o sector. Pero, la
fuerza de ventas debe tener muy en claro que, si se privilegia la cantidad, se
hará a costa de sacrificar la rentabilidad y, quizá, se afectará la calidad del
servicio que brinda el vendedor.
El ejecutivo de ventas debe elaborar estrategias de ventas
creativas, que contemple actividades que no está practicando la competencia
(innovación); o también, actividades conocidas, con una ejecución superior a como lo hace la
competencia. En todo momento el ejecutivo de ventas debe comprometerse con la
excelencia operacional de su equipo, de lo contrario no logrará aventajar a sus
competidores.
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